“Aquí me pegan”, “no nos dan comida”: Los desgarradores gritos de los niños y niñas fugados de residencia del Sename en Rancagua

 

A pies descalzos, otros solo en calcetines y algunos llorando. Casi una decena de niños y niñas se apostó al mediodía del lunes en el techo de la residencia Catalina Kentenich, administrada por la Fundación María Ayuda, colaboradora del Sename, en Rancagua.

“Aquí me pegan”, “no nos dan comida” y “nos inyectan para dormirnos todo el día”, eran solo algunas de las frases que repetían, mientras algunos se colgaban de un poste y bajaban a la calle para recibir la ayuda de algunos vecinos que se acercaron para entregarles comida, ropa y juguetes.

Entre llantos, una menor incluso mostró unos corchetes, con los que aseguró “los tíos” de la residencia les hacían heridas a modo de castigo. Varios de los menores mostraron cicatrices, moretones y heridas en sus brazos y piernas, las que atribuyeron a los malos tratos por parte del personal. Otros incluso señalaban que los mantenían medicados todo el día para poder controlarlos.

La situación llevó a que un grupo de vecinos y otras personas se reuniera en las afueras del recinto, para intentar tranquilizar a los niños y niñas, quienes traspasaban la pandereta con facilidad, pero arriesgando caídas y heridas con alambre de púas.

El panorama se mantuvo así por cerca de tres horas, en las que llegó personal de Carabineros, con cerca de una decena de vehículos, la PDI e incluso Bomberos.

En el intertanto, una funcionaria que salió del recinto para acercarse a ver a los menores, fue increpada y golpeada por algunas personas, lo que la obligó a volver a la residencia para protegerse.

Con el pasar de las horas, el mayor Manzur Abutom Costa, comisario de la Primera Comisaría de Rancagua, se acercó para conversar con los niños que aún estaban en el techo y que no querían bajar, quienes acusaron que se mantendrían allí porque si descendían, en el hogar los encerrarían y no les darían comida. Luego, el uniformado, junto a un joven que se identificó como monitor voluntario y en el que los niños confiaban, ingresó al recinto para intentar controlar la situación.

Mientras, en la puerta de la residencia, una madre exigía ver a su hijo, que estaba al interior del recinto. “¡El niño dice que no quiere verla!”, se escuchó a través del portón, por parte de una funcionaria. Tras más de una hora de espera e intentos tanto de ella como vecinos que hicieron eco de su petición, la mujer pudo finalmente ingresar.

 

Denuncias, investigaciones y “desajustes”

A este episodio, se suma que el domingo estos mismos niños y niñas se fugaron del recinto. Fueron encontrados por una vecina, quien los amparó en su hogar y advirtió que varios estaban descalzos y sin polera, pese al frío. Durante la noche Carabineros fue a buscar a los menores al lugar y fueron devueltos a la residencia.

Según el relato de algunos de ellos, también habrían sido golpeados por personal policial durante el procedimiento, situación a la que se refirió el mayor Abutom. “No desmiento ni ratifico, yo denuncio esto a los Tribunales de Familia y se investiga el hecho”, puntualizó.

Pese a que se solicitó una entrevista con la dirección regional del Sename, desde la institución solo respondieron mediante un comunicado. En el escrito, señalan que “de acuerdo a lo que los niños han trasmitido a los encargados de la residencia, querían salir porque extrañan a sus familias, ya que las visitas han sido restringidas producto de la cuarentena preventiva que existe en la comuna de Rancagua”.

Además, afirman que tanto la directora regional del Sename como la supervisora técnica “se trasladaron hasta la residencia para revisar personalmente la situación de los niños. Durante la mañana del lunes, se hicieron las constataciones de lesiones para verificar su estado de salud, informes que serán enviados al Tribunal de Familia”.

En esa línea, en el comunicado también plantean que “frente a los hechos acontecidos y los relatos de los niños, que mencionan presuntos maltratos por parte del personal de la residencia, se presentó una denuncia a Fiscalía para que investigue lo sucedido”.

Por otra parte, la Fundación María Ayuda también se remitió a enviar una declaración por escrito. “En relación a los relatos de los niños que indican haber sufrido golpes tanto por parte de trabajadores de la residencia como de Carabineros de Chile, conforme a la normativa vigente, es que procede por parte de nuestra Corporación, aportar los antecedentes al Ministerio Público con el fin de que proceda a esclarecer los hechos narrados por los niños”, se lee en el comunicado.

“Es importante señalar que según los relatos de los niños y lo planteado por educadoras a su cargo en estos desajustes, la explicación estaría en la sensación de aislamiento provocada por la pandemia, en tanto no permite ejecutar los procesos de visitas y vinculación regular con las familias , la asistencia a clases, atención presencial a los programas reparatorios y de salud mental así como la participación de los niños en actividades socio-comunitarias y recreacionales con otros niños, generando una sensación de encierro que los lleva a querer hacer abandono de la residencia”, añadieron.

Desde la Fiscalía, además, señalaron que dispusieron el inicio de una investigación penal para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades por eventuales delitos de lesiones u otros relacionados.

Durante la tarde, llegó a la residencia una jueza de familia y trascendió, sin confirmación aún por parte de las autoridades, que algunos niños fueron destinados a un recinto en Picarquín y otros volvieron a las casas con sus familias.

 

Defensora de la Niñez: “Son situaciones que no queremos seguir observando en nuestro país”

Como “grave” calificó la Defensora de la Niñez, Patricia Muñoz, los hechos ocurridos en la residencia de menores Catalina Kentenich.

Así, la abogada señaló que han estado en contacto permanente con los Tribunales de Familia y el programa Mi Abogado, de defensa jurídica especializada para niños, niñas y adolescentes, “con la finalidad de articular las acciones necesarias para poder determinar la ocurrencia de los hechos y, evidentemente, reparar y restituir cualquier situación que sea necesaria de abordar”.

En esa línea, Muñoz planteó que durante la tarde de ayer sostuvo una reunión de trabajo con otras instituciones “para abordar la situación de estos niños, de manera tal de lograr que situaciones como estas se eviten y que no sigamos teniendo que conocer hechos de esta naturaleza, que por cierto revisten situaciones que no queremos seguir observando en nuestro país”.

Por ello, hizo hincapié en la labor de prevención a la que está llamada el Sename. “Ciertamente la intervención de otras instituciones como la nuestra o el Poder Judicial se producen una vez que estos hechos ya han ocurrido y precisamente la responsabilidad del Sename tiene que ver con que la atención e intervención de estos niños evite que estén expuestos a situaciones como las que involucran para ellos y ellas la posibilidad o necesidad de entender como una alternativa el huir de las residencias”.

Por otro lado Alejandra Fuentes, de la Organización Rancagua Lucha contra el Maltrato Infantil, hizo una solicitud formal ante distintas autoridades para pedir la renuncia de la directora regional del Sename, Jessica Ponce. La carta está firmada por siete organizaciones relacionadas a niñez y maltrato infantil.

Según Fuentes, esta no es la primera vez que reciben denuncias de malos tratos tanto en esta residencia como en otras en la región. “Yo les he preguntado a los niños por qué se escapan y me dicen que les pegan, que los meten al agua fría, que los castigan por tres días sin comida, donde solo se les da un pan con agua”, afirma. “Hay fotografías de niños del hogar Catalina Kentenich, que tienen más de 30 cicatrices en sus cuerpos ¿Cómo se explica que dos hermanos que llevan un año en una residencia del Sename lleguen a esto?”, cuestiona.

Nota informativa textual de: Por Patricio Miranda H. / Fotos: Nicolás Carrasco

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