Cuán parecidos son los sentimientos de los perros a los de los humanos

 

 

 

 

 

Es evidente que los perros tienen sentimientos, como casi cualquier ser vivo. Resulta muy curioso ver el grado de cariño y empatía que sienten hacia nosotros, y descubrir si ese cariño es espontáneo y verdadero, o interesado, influenciado por recibir comida y por sentir cubiertas sus necesidades básicas.

Sabemos de casos en los que un perro, por ejemplo, va a visitar la tumba de su dueño fallecido o queda esperando en la estación de tren donde siempre se veían, cuando el dueño salía del trabajo. Con estos ejemplos, está demostrado el cariño y la empatía de los perros hacia sus compañeros humanos.

Por otra parte, la convivencia marca la personalidad de cada uno de nosotros, incluidos los perros. Esa convivencia es la que hace también que nos queramos con nuestros convivientes.

Al contrario de lo que ocurre con muchos humanos, ese cariño motivado por la convivencia no sufre desgaste en los perros.

Los perros no solamente tienen sentimientos simples o básicos, sino que pueden llegar a mostrar algunas emociones complejas, como nosotros. Esto se debe a que todos los mamíferos tenemos estructuras cerebrales similares, divididas en hemisferios y compuestas por lóbulos.

Además de todo esto, se ha demostrado que, cuando los perros se ven expuestos a algún tipo de estímulo, se activan las mismas áreas cerebrales que en los humanos. Por tanto, estos animales de compañía reaccionan de manera muy parecida a nosotros ante los estímulos. Como decimos, los sentimientos son muy parecidos.

Sentimientos compartidos

Un perro puede sentir optimismo, sobre todo cuando por experiencia ha vivido cosas buenas. También, puede sentir ansiedad, miedo, angustia, felicidad, entre otros sentimientos. Además, hay pruebas de que los perros pueden presentar TEPT (Trastorno de Estrés Post Traumático) si viven alguna situación desagradable que los pueda dejar en shock.

Se sabe que los sentimientos que experimentan son como los que siente un niño de dos años. Es por eso que, aunque pueden experimentar diversos sentimientos, no lo harán como los adultos, que pueden transitar un número mayor de sentimientos.

Por eso, algunos estudios dicen que los perros no son capaces de vivir sentimientos más complejos como la culpa o el orgullo. Aunque, estos estudios todavía no pueden garantizar nada al 100%.

Cuestión hormonal

El organismo de los perros genera oxitocina. Cuando ellos sienten amor, se estimula en su cerebro una región cerebral llamada núcleo caudado. Es la misma región que se activa en nuestro cerebro cuando sentimos amor. Esta región se activa en su cerebro cuando huelen a su humano favorito, que además relaciona con su hogar.

Cuando esto sucede, se incrementa la segregación de oxitocina, provocando en ellos un estado de felicidad y posterior excitación.

Después de una sesión de estimulación sensorial, basada en mimos y caricias, tanto humanos como perros, de acuerdo a investigaciones, producimos una cantidad parecida de la hormona oxitocina.

Es decir, sabemos de igual manera quién nos hace bien y nos quiere. Pero el amor que sienten no se queda solo en esos momentos puntuales de cariño, sino que va más allá. Los perros tienen una buena capacidad de memoria y, sobre todo, de memoria afectiva.

Esto explica por qué se alegran cuando ven a un humano al que le tienen mucho cariño, aunque haya pasado mucho tiempo.

*El Prof. Dr. Juan Enrique Romero @drromerook es médico veterinario. Especialista en Educación Universitaria. Magister en Psicoinmunoneuroendocrinología. Ex Director del Hospital Escuela de Animales Pequeños (UNLPam). Docente Universitario en varias universidades argentinas. Disertante internacional.

 

 

 

 

Escrito por: Dr Juan Enrique Romero/Infobae.com