Una problemática transnacional: Cómo se configura el mapa de los homicidios en América Latina y dónde se ubica Chile

Los recientes reportes en el país abrieron el debate sobre el nuevo tipo de delitos que se ha instalado, y aunque el fenómeno abre desafíos locales, también exigen colaboración internacional.

Ha sido el tema de la semana, pero es una preocupación latente. Enero de 2022 comenzó con un preocupante registro de homicidios en distintos puntos del país. El pasado domingo, un hombre disparó a otro en plena playa El Sol, en Viña del Mar; mientras que ayer, un hombre fue hallado muerto por disparos en la cabeza y atado de manos en Melipilla.

Estos casos son una mínima parte de una problemática que ha abierto una suerte de debate en la Fiscalía Nacional y el Gobierno, porque las cifras -o su interpretación- son distintas. Mientras el fiscal nacional Jorge Abott habló de un aumento de la tasa de homicidios del 3,5% a casi un 5%, desde Interior aseguran que el líder del Ministerio Público no consideró el año 2021, donde los homicidios bajaron un 25% respecto a 2020.

Sin embargo, Abbott más tarde volvió a reiterar que «la tasa de aumento de 2019 y 2021 es preocupante, pero reitero: no queremos ninguna polémica, para nada, al contrario, lo que queremos es ver cómo trabajamos juntos para abordar un tema que es particularmente grave y cada día está preocupando más a la ciudadanía».

Agregó que el estudio de homicidios consumados de la Fiscalía se actualizará, pero que de todas maneras «estas son las cifras que tenemos y no queremos decir que son absolutas o las únicas que puedan existir». Pero más allá de las cifras, «efectivamente es una situación preocupante, porque no sólo hemos visto muchos delitos, sino que también mucha violencia, mucho homicidio que tiene rasgos de ser ajustes de cuentas, como aquellos donde matan a una persona desde un vehículo en movimiento», afirma Pilar Lizana, investigadora y experta en seguridad pública de AthenaLab, think thank dedicado al análisis e investigación en seguridad, defensa y relaciones internacionales.

La preocupación también radica en que «se trata de delitos nuevos, de hace dos o tres años», lo que a juicio de Lizana demuestra que el perfil del delito está cambiando y aunque aún no existe un patrón instalado de crímenes de homicidio por encargo, no descarta que pueda ocurrir en los próximos años.

Este fenómeno afecta a las instituciones y obliga a los tres poderes del Estado a trabajar en conjunto en respuestas más flexibles para abordarlos. Esto, para evitar el avance de la inseguridad y la afectación directa a la las familias, «porque éstas se quiebran cuando alguien ingresa a estos núcleos».

¿Estamos camino al alza en Chile? Para Lizana siempre existen periodos donde hay incrementos o bajas, y no necesariamente porque hayamos visto este aumento, podemos hablar de una tónica.

«Lo que sí preocupa es que llevamos muy poco tiempo de este año y ya tenemos muchos homicidios, por lo que hay que analizar en el tiempo cómo se va a ir comportando», afirma.

Las múltiples causas de un fenómeno instalado Para entender la configuración de este escenario hay que revisar múltiples factores y las características de cada país en aspectos como el rol del Estado, fortaleza de la democracia, de las instituciones, el riesgo social, su ubicación en el mapa y cuánto sirven a los grupos de crimen como puertos o pasos y, por supuesto, la globalización.

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