Crónicas

¿Por qué debemos proteger la infancia?

Por Viviana Guillier, Pediatra de Nueva Clínica Cordillera

 

El bienestar infantil se ha convertido en un objetivo de progreso para todas las naciones. Y cada 20 de noviembre, fecha en que se conmemora el Día Internacional de la Infancia, hacemos más vigente el llamado sobre por qué debemos proteger a la infancia. Hoy, en un contexto de pandemia global, esta reflexión toma más peso que nunca, puesto que la crisis sanitaria ha afectado fuertemente el ámbito afectivo, psicosocial y cognitivo de miles de niños y niñas del país, y en especial, a la primera infancia.

 

Sin duda, medidas como el confinamiento, la educación remota, la reducción de la movilidad y el teletrabajo fueron aspectos relevantes para el control de la pandemia y proteger a los grupos mayor riesgo. Pero, al mismo tiempo, esto implicó invisibilizar los derechos de la niñez, tales como el derecho al juego, la recreación, el esparcimiento, la educación y el acceso a la salud.

 

Múltiples estudios han coincidido en las severas consecuencias de una infancia confinada, en comparación con otros grupos sociales, los cuales hemos evidenciado en esta pandemia, tales como el aumento de la vulnerabilidad y violencia infantil, menor asistencia a recintos de salud por temor a contagios, además del estigma que los niños son transmisores silenciosos del virus, pese a que estudios han revelado que la infancia no es contagiante significativa del Covid-19.

 

Por otro lado, especialistas en salud mental han explicado que los niños han visto afectada su estabilidad por la pandemia, dado que están sometidos a nuevas formas de estrés producto del nuevo contexto social, distanciamiento de los afectos, la educación remota, la no interacción con sus compañeros, situación que les afecta de forma diferente que a los adultos, puesto que su capacidad de autocontrol aún no está desarrollada para identificar y aminorar ese estrés.

 

Sumado a esto, aún en el mundo vemos que uno de cada tres niños y niñas menores de 5 años presenta algún retraso en el crecimiento, emaciación o sobrepeso y malnutrición, según datos de la Unicef. Por ello, es tan relevante que desde el ámbito público y privado, se gestionen iniciativas para seguir velando por los derechos de la niñez en uno de los procesos más complejos del último tiempo, una pandemia global.

 

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