Inmigrantes

Por difícil situación pasan los inmigrantes indocumentados que han ingresado al país caminando, desde la frontera con Bolivia cruzando por pasos clandestinos, huyendo de la precaria situación en sus respectivos países, básicamente, venezolanos que viven en el mentado Estado Bolivariano que ha traído hambre al otrora rico país y cuyas riquezas las han usurpado los regentes de una verdadera dictadura. El Estado chileno ha reaccionado en estos días desalojando a quienes acampaban en la Plaza de Armas de Iquique, porque según se dice, molestaban y no permitían la vida normal de los iquiqueños, quienes reclamaron de la situación. El Estado chileno, sabiendo que ya estaban en nuestro territorio, debió y todavía pues, tomar medidas que permitan atender a esa gente que no está acá por gusto, sino, agobiados por su situación. Si los agentes del Estado no han sido capaces de evitar el ingreso de los inmigrantes, entonces debe hacerse cargo de ellos, sea dándoles las mínimas atenciones, sea reenviándolos a su tierra, pero no aplicando la violencia en su desalojo causando impacto en la comunidad internacional. Hay muchos migrantes que, estando en norma, tienen problemas debido a la poca agilidad de los estamentos que deben atenderlos, pues hay personas que, incluso, obteniendo cédula de identidad chilena, esperan desde hace más de 18 meses que le regularicen la situación y si ello no ocurre, serán expulsados al cumplirse el plazo otorgado. Incluso, hay inmigrantes que han encontrado buenos trabajos porque son gente calificada, pero el taco que se produce en la oficina de entrega de Visas, hace que los involucrados entren en angustia. El jefe encargado de migraciones debería ordenar a sus funcionarios dependientes y acelerar la tramitación para eliminar el taco que tiene a cientos de personas en un vilo. No olvidemos que hay muchos migrantes que han sido un verdadero aporte a nuestra nación y, aunque no lo fueran, deben ser respetados y tratados como personas que son, acudiendo a las herramientas que nos ofrece nuestra legislación que, de ninguna manera, considera la violencia.