Daniel Ortega rompe su propio récord y lleva a Nicaragua a un endeudamiento histórico

Si el presidente sandinista perdiera las elecciones de noviembre próximo, estaría entregado un país más endeudado que el que entregó en 1990, a pesar de haberlo recibido hace 14 años con estados financieros saneados

En 1990, Daniel Ortega entregó a doña Violeta Barrios de Chamorro un país en crisis económica, con un ingreso per cápita de aproximadamente 500 dólares y una deuda externa de unos 11 mil millones de dólares.En 1990, Daniel Ortega entregó a doña Violeta Barrios de Chamorro un país en crisis económica, con un ingreso per cápita de aproximadamente 500 dólares y una deuda externa de unos 11 mil millones de dólares.

Cuando Daniel Ortega regresó al poder, en enero de 2007, la deuda externa de Nicaragua alcanzaba los 3,400 millones de dólares, de tal forma que, si se distribuyese el monto entre los habitantes del país en ese momento, cada uno debía unos 600 dólares. Al cierre del año pasado, según datos oficiales del Banco Central, si se hiciese la misma distribución, cada nicaragüense debería pagar 1,900 dólares aproximadamente porque la deuda externa sobrepasó los 12 mil millones de dólares.

“Ortega batió su propio récord”, hace notar el economista Enrique Sáenz y de acuerdo a este experto entrevistado por Infobae, el dictador nicaragüense estaría próximo a imponer un récord histórico nacional en cuando a deuda externa se refiere.

Ningún otro presidente ha endeudado tanto a Nicaragua como Ortega, según Sáenz. En 1990, cuando perdió las elecciones frente a doña Violeta Barrios de Chamorro, entregó el país con una deuda externa de aproximadamente 11 mil millones de dólares.

“Las etapas fueron así: doña Violeta entrego el gobierno con más o menos seis mil millones de dólares en deuda, durante el gobierno de (Arnoldo) Alemán el monto subió un poquito, nada significativo, prácticamente se mantuvo la misma deuda y con (Enrique) Bolaños se redujo a 3,400 millones de dólares, que es lo que recibió Ortega”, explica Sáenz.

A mediados de la década pasada, Nicaragua recibía unos 500 millones de dólares de cooperación petrolera venezolana que fue manejada de forma “privada” por el grupo cercano a Daniel Ortega. (Foto AFP)A mediados de la década pasada, Nicaragua recibía unos 500 millones de dólares de cooperación petrolera venezolana que fue manejada de forma “privada” por el grupo cercano a Daniel Ortega. (Foto AFP)

Para bajar de los 11 mil millones de dólares de deuda externa que entregó Daniel Ortega en 1990 a los 3,400 millones que recibió el mismo Ortega en 2007, Nicaragua se sometió a duros programas de ajustes financieros.

“Fue un proceso sacrificado”, reconoce Sáenz. “Las negociaciones y renegociaciones (de la deuda) tenían como condición mantenerte al día (con los pagos), y para poder mantenerte al día en una situación de crisis, tenías que tener un presupuesto sumamente restringido para poder honrar el servicio”.

“El proceso de reducciones y condonaciones no fue de gratis. Corría en paralelo al cumplimiento de condicionalidades impuestas por los acreedores, el otrora famoso Club de París, así como del Fondo Monetario, Banco Mundial y BID. Durante los tres gobiernos el impacto de las reformas económicas repercutió en los más pobres, lo que significaba menos educación, salud y gasto social”, añade.

La dueda privada originada en los oscuros negocios petroleros de la familia de Daniel Ortega con el régimen de Maduro podría convertirse en pública, estiman los economistas nicaragüenses (Foto de 19 Digital)La dueda privada originada en los oscuros negocios petroleros de la familia de Daniel Ortega con el régimen de Maduro podría convertirse en pública, estiman los economistas nicaragüenses (Foto de 19 Digital)

Lo paradójico para el economista es que, a pesar de que los despidos y recortes presupuestarios eran consecuencia directa de la crisis económica que dejó su administración, “Ortega utilizó como pretexto las reformas para montar asonadas y protestas con las organizaciones bajo su control: tranques, quemas de buses y edificios públicos, paros de transporte y hasta asesinatos, como el del jefe policial Saúl Álvarez. Y después resultó como el principal beneficiario del trabajo y desgaste de los gobiernos que le precedieron”.

A diciembre de 2020, la deuda externa de Nicaragua pasó los 12 mil millones de dólares y con ello Daniel Ortega ha vuelto a poner al país en niveles de endeudamiento similares a los de 1990 cuando dejó el gobierno. “Rompió su propio récord”, dice Sáenz, y al paso que va podría establecer un récord histórico a finales de este año cuando según las proyecciones la deuda externa alcanzaría los 13 mil millones de dólares, la mayor deuda que Nicaragua habrá tenido en su historia.

Hasta ahora, el mayor endeudamiento lo carga el gobierno de doña Violeta. “Al asumir doña Violeta, el monto de la deuda se acercaba a los 11 mil millones de dólares, pero con la crisis heredada llegó por inercia a su monto pico que fue de 12,500 millones de dólares. Todavía no llegamos a esa cantidad, pero con seguridad llegaremos a finales de este año por los contratos que tiene suscritos”, señala Sáenz.

La deuda externa actual de Nicaragua es similar al Producto Interno Bruto (PIB). “Una relación del 100 por ciento entre la deuda externa y el PIB es un indicador agravante”, advierte Sáenz.

“Lógicamente, si crece la deuda, crecen los pagos. En el 2017 el servicio de la deuda ascendió a 225 millones de dólares. Y en el 2021 se pagaron 353 millones. O sea, la economía cayó, pero los pagos del Estado a los acreedores externos aumentaron en 125 millones de dólares. Y para los próximos años esa suma seguirá aumentando”, añade.

La deuda externa se divide en “deuda externa pública” que alcanza unos siete mil millones de dólares y “deuda externa privada” que comprende los restantes cinco mil millones de dólares.

Sin embargo, para el economista es llamativo que la “deuda privada” proviene principalmente de la cooperación petrolera venezolana, administrada en carácter “privado” por el mismo grupo que gobierna junto a Ortega.

Para Sáenz, un nuevo gobierno lo primero que debe hacer es transparentar la deuda con Venezuela y desmarcarse de los compromisos que asumió en carácter privado el grupo cercano a Ortega, porque teme que se estén haciendo arreglos “bajo la mesa” para convertir la “deuda externa privada” en “deuda externa pública”.

El siguiente paso para los posibles sucesores de Ortega será plantearse renegociaciones como lo hicieron los gobiernos que le sucedieron en 1990, porque “entre más alto es el servicio más le aprieta el pescuezo al presupuesto”.

Si Ortega perdiera las elecciones de noviembre próximo, en enero de 2022 estaría entregado un país tanto o más endeudado que el que entregó en 1990 a doña Violeta Barrios de Chamorro, a pesar de haberlo recibido hace 14 años con estados financieros saneados.

“Ortega rompió ya su propio récord de deuda externa”, dice el economista Enrique Sáenz. (Foto cortesía de La Prensa)“Ortega rompió ya su propio récord de deuda externa”, dice el economista Enrique Sáenz. (Foto cortesía de La Prensa)

“En términos políticos, Daniel Ortega desperdició la oportunidad de afianzar un viraje hacia un Estado republicano, democrático, pero también en términos económicos desperdició la oportunidad porque recibió el país en las mejores condiciones comparado con cualquier gobierno anterior”, dice Sáenz.

Enrique Bolaños, el presidente antecesor a Ortega, hizo famosa la frase de “la mesa servida” para graficar la situación económica que le heredaba a Ortega.

“Ortega no solo tuvo un servicio de la deuda disminuido, sino también unos 500 millones de dólares anuales en créditos disponibles, la etapa inaugural del Cafta (tratado de libre comercio con Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos), cuentas fiscales más o menos equilibradas, crecimiento económico, inflación bajo control y una expectativa positiva de los agentes económicos (empresarios)”, explica.

“Tuvo entre 500 y 550 millones de dólares anuales, adicionales, absolutamente concesionales de la cooperación petrolera venezolana”, añade. “¡Era como si produjéramos petróleo, sin producirlo!”

“Teníamos la oportunidad de dar un salto en los aspectos estratégicos del país: educación, formación técnica profesional, educación universitaria, infraestructura, productividad, y toda esa oportunidad fue dilapidada. Seguimos teniendo seis años de escolaridad promedio, altísimos niveles de desempleo y subempleo. Se promueve la inversión en Nicaragua porque aquí se paga el salario mínimo más bajo de Centroamérica. Es un modelo económico y social fracasado”, lamenta el economista.

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