Crónicas

Contención emocional y acompañamiento a las familias ha sido la prioridad en los colegios de la diócesis

La contención emocional a las familias que son parte de las comunidades de cada uno de los 6 colegios que el obispado de Melipilla tiene en la diócesis ha sido el foco principal de su trabajo durante la pandemia. Y es que estos establecimientos, que administra EDURED y que dependen de la Vicaría para la Educación, no ha detenido su labor con el énfasis cristiano que los caracteriza.

 

Si bien 4 de los 6 colegios son gratuitos, con la pandemia se pudo identificar que más del 50% de las familias tiene una gran brecha digital, al no contar con equipos tecnológicos ni internet que les permita acceder de manera adecuada a los contenidos en línea. Por ello es que, tal como lo da a conocer  Roberto Sepúlveda, coordinador del área de Formación y Pastoral de EDURED, han ajustado sus presupuestos a fin de ayudar con tablets o bolsas de internet a los miembros de sus comunidades que lo requieran para favorecer la educación a distancia y potenciar el ámbito académico.

 

A ello se suma uno de los aspectos principales de su labor y que dice relación con la línea formativa “principalmente en la contención emocional de las familias y particularmente de los estudiantes”, como explica Sepúlveda. “Todos los colegios, por iniciativa propia, fueron implementando sistemas de trabajo que se han canalizado a través de los profesores jefe”, lo que les permite abordar tanto el presente de la emergencia sanitaria como el preparar la acogida con contención emocional y la reconstitución del grupo curso una vez que puedan retomar las clases presenciales, como explica.

 

La vinculación con la comunidad

 

Organizados a través EDURED, que es una corporación de derecho canónico que agrupa una red de colegios de Iglesia que depende de la Vicaría de la Educación y que, bajo los principios de la Escuela Católica, ofrece espacios colaborativos, de intercambio de experiencias y buenas prácticas educativas en la diócesis San José de Melipilla, son más de 5.000 los estudiantes que se forman en sus establecimientos. La integran los Colegios Niño Jesús y Sagrado Corazón de Talagante, además de la Escuela Industrial de San Antonio, Instituto del Puerto, Colegio Santo Domingo y Juan Pablo Segundo en el decanato San Antonio de la diócesis de Melipilla.

 

Con sus familias y, desde el confinamiento, los estudiantes han tenido la oportunidad de participar en distintas instancias de servicio para estar presentes con los más necesitados. Destacan campañas de recolección de alimentos que han entregado en las parroquias para su distribución, trabajos artísticos en apoyo al personal de salud o encuentros virtuales para acompañar a los que se sienten más solos. De ese modo los colegios no han dejado de estar presentes con sus familias y, en ese sentido, tal como lo dice Eduardo Mardones, Coordinador del departamento de Formación y Pastoral de la Escuela Industrial de San Antonio, esta pandemia ha sido una oportunidad “para generar una nueva civilización, una nueva sociedad, de realmente despertar y preocuparnos por el otro”, al dar cuenta del trabajo social que se está llevando a cabo en cada establecimiento.

 

Marsolaire Leivas, apoderada de la Escuela Industrial de San Antonio, reconoce y agradece la compañía del colegio y destaca la presencia de Cristo entre los vecinos no solamente por el apoyo pedagógico sino que también en el tema de salud mental que ha podido recibir. En ese mismo sentido, Sergio Concha, profesor de Religión y encargado de Pastoral del colegio Niño Jesús de Talagante, comenta que han trabajado en acompañar y servir a las familias y, en la medida de las posibilidades que tienen, poder responder a los requerimientos identificados para dar cuenta de una Iglesia viva, presente y comprometida con la comunidad para superar juntos la pandemia.

 

 

 

 

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