Cibereducación: el desafío de concientizar a los nuevos ciudadanos digitales

Durante el 2020, América Latina sufrió más de 41 billones de intentos de ciberataques según Fortinet, lo que de inmediato prende las alarmas respecto a cómo el contexto de crisis sanitaria ha conformado un escenario propicio en el que los usuarios maliciosos se pueden aprovechar del trabajo remoto y la educación a distancia para explotar diferentes tipos de  vulnerabilidades, en especial el factor humano.

Pese a que a nivel empresarial cada vez se está tomando mayor compromiso con la concientización en seguridad de la información, no ocurre lo mismo en establecimientos como los educacionales donde el último año han tenido que adaptarse a las clases en formato online sin contar con planes de estudio que sensibilicen a los alumnos sobre los peligros a los cuales se encuentran expuestos en Internet.

Según la última Radiografía Digital de VTR, 9 de cada 10 niños tiene un teléfono móvil aproximadamente desde los diez años y un 57% de éstos reconoce jugar en línea con desconocidos, lo que da cuenta de lo importante que es la cibereducación desde temprana edad en los escolares, ya que desde pequeños ya suelen utilizar diversos tipos de plataformas de videojuegos o redes sociales como Tik Tok, por ejemplo, además de descargar aplicaciones  que podrían ser maliciosas.

La integración de la tecnología y la ciberseguridad deben ir de la mano

Dado que Internet se ha vuelto indispensable para niños y adolescentes, sobre todo ante el actual contexto de pandemia, resulta esencial implementar un sistema educativo que integre contenidos sobre temas como la privacidad de los datos, la configuración básica de seguridad de las redes sociales y también de los dispositivos móviles.

De acuerdo al primer Barómetro del Bienestar Digital de Movistar y la Fundación Nativo Digital, un 74% de los encuestados que pertenece a la generación Z confía que sus datos se encuentran seguros en Internet, cifra que se eleva hasta un 87% entre los 8 y 14 años; evidenciando la escasa conciencia sobre los riesgos a los cuales se encuentran expuestos.

Pero no sólo eso, un 23% de los jóvenes que pertenecen a la misma generación declaran haber sido víctima de acoso digital o ciberacoso, alcanzando hasta un 28% entre los 15 y 18 años. Por este tipo de situaciones, en Australia, por ejemplo, ya se está evaluando implementar asignaturas obligatorias de ciberseguridad en la educación primaria y secundaria, por lo que se encuentran en una revisión de su plan de estudios nacional en el que hay una sección que promete enseñar sobre estos temas.

Y es que resulta fundamental que exista una concientización en distintos niveles dentro de la educación, donde los estudiantes adquieran conocimientos que los ayuden a estar preparados ante los ataques más comunes que acechan en Internet como el grooming, phishing, el spam, los intentos de fraude, el robo de cuentas, las brecha de datos, el malware o ransomware, entre otros.

Según Felipe Molina, Líder del Programa de Concientización en Seguridad de la Información de la empresa 3IT, “este tipo de capacitaciones deben estar orientadas a dar a conocer los riesgos y amenazas a los que tanto niños como jóvenes podrían estar expuestos de una forma clara y sencilla para que comprendan el mensaje que se les quiere entregar. Además, también es importante que se incluyan elementos visuales que generen mayor cercanía e interés, algo que nosotros ya aplicamos en una iniciativa de concientización donde creamos personajes animados que nos permiten desarrollar un vínculo personal con los participantes y también crear un símbolo que sea reconocido por todos”.

Para ello los docentes también deberían ser formados por profesionales en cuanto a las materias básicas sobre seguridad de la información y los expertos podrían participar de alguna clase haciendo demostraciones prácticas sobre cómo podrían ser atacados, lo que ayudaría que tomaran mayor conciencia de una forma más cercana y dinámica.

Hacia una sociedad con ciudadanos digitales responsables

El sensibilizar a los niños y jóvenes permitirá que estén preparados ante ciberamenazas y que sepan buscar la información e identificar fuentes confiables, por lo que los profesores deberían orientar a sus alumnos sobre cómo investigar, fomentando el pensamiento crítico para que cuestionen lo que encuentran y lo utilicen de una forma adecuada.

Esto no sólo contribuiría a resguardar su bienestar para que puedan navegar de forma más segura en Internet, sino que también a potenciar el desarrollo de una cultura en torno a la seguridad de la información mediante el fortalecimiento de hábitos que finalmente se arraiguen como costumbres que se instauren socialmente y que permiten una actitud proactiva ante ciberataques.

En este sentido, también es sumamente necesario que los gobiernos implementen políticas de ciberseguridad y que velen por la formación de ciudadanos más conscientes y responsables, considerando la seguridad de la información como un aspecto esencial dentro de la educación pública y privada.

De esta forma estaríamos formando a futuros adultos que en sus actividades personales y laborales contarían con un mayor grado de conocimientos y buenas prácticas de seguridad, reduciendo así el riesgo humano, el cual constituye uno de los principales factores a la hora de que un ciberataque tenga éxito.